25 feb 2014
23 feb 2014
Pueblo ucraniano
Tus calles están llorando, tus hijos están sangrando intentando zafarse del yugo opresor.
Tus soldados, esos valientes camaradas que combaten con una céltica en sus banderas, camaradas que luchan por la misma libertad que nosotros anhelamos, camaradas que están dejando sus vidas en el frío suelo del Este, vencerán liberándote de usureros y corruptos.
Y la sangre que hoy te nutre servirá para que los más jóvenes nunca olviden por qué lucharon esos héroes encapuchados, y por qué miles de personas decidieron cambiar el calor de sus hogares por el fragor de la batalla.
Desde aquí aprovechamos para comunicar a los que menosprecian la vida de estos camaradas (incluso dentro de nuestras propias filas), que serán los primeros en caer. Si no es por sus propios medios, lo será por los nuestros.
Hermanos ucranianos, estamos con vosotros.
Tus soldados, esos valientes camaradas que combaten con una céltica en sus banderas, camaradas que luchan por la misma libertad que nosotros anhelamos, camaradas que están dejando sus vidas en el frío suelo del Este, vencerán liberándote de usureros y corruptos.
Y la sangre que hoy te nutre servirá para que los más jóvenes nunca olviden por qué lucharon esos héroes encapuchados, y por qué miles de personas decidieron cambiar el calor de sus hogares por el fragor de la batalla.
Desde aquí aprovechamos para comunicar a los que menosprecian la vida de estos camaradas (incluso dentro de nuestras propias filas), que serán los primeros en caer. Si no es por sus propios medios, lo será por los nuestros.
Hermanos ucranianos, estamos con vosotros.
18 feb 2014
Sin remordimientos
«Judas Iscariote vendió a su maestro por treinta dineros de plata; Vuestras Altezas le van a vender por treinta mil; aquí está, tomadle y vendedle».
Con estas palabras y crucifijo en mano, Tomás de Torquemada irrumpía en el salón del trono de los Reyes Católicos durante la audiencia de un comisionado judío. Los hebreos le estaban viendo las orejas al lobo y, fieles a su forma de actuar, pensaron que ofreciendo 30.000 monedas a los reyes para ayudar en la guerra contra el moro, podrían comprar la lealtad de sus majestades.
Afortunadamente, a Isabel y Fernando nos les movía el amor al oro, sino a su pueblo. No se dejaron deslumbrar por los ofrecimientos semitas.
Sin embargo, el espíritu de los Reyes Católicos hace mucho tiempo que abandonó estas tierras. Nuestros gobernantes nos han vendido descaradamente a nosotros y a nuestros hijos.
Cuánta falta hace otro Torquemada...
Con estas palabras y crucifijo en mano, Tomás de Torquemada irrumpía en el salón del trono de los Reyes Católicos durante la audiencia de un comisionado judío. Los hebreos le estaban viendo las orejas al lobo y, fieles a su forma de actuar, pensaron que ofreciendo 30.000 monedas a los reyes para ayudar en la guerra contra el moro, podrían comprar la lealtad de sus majestades.
Afortunadamente, a Isabel y Fernando nos les movía el amor al oro, sino a su pueblo. No se dejaron deslumbrar por los ofrecimientos semitas.
Sin embargo, el espíritu de los Reyes Católicos hace mucho tiempo que abandonó estas tierras. Nuestros gobernantes nos han vendido descaradamente a nosotros y a nuestros hijos.
Cuánta falta hace otro Torquemada...
13 feb 2014
cenizas
Cientos de miles de almas están gritando. Es un estruendo terrible. Pero nadie lo escucha.
No gritan por el dolor. No es el fuego aliado lo que provoca sus lamentos.
Tampoco les hace gritar el miedo, no. A pesar del horror de ver cómo todos los tuyos arden. Todos tus vecinos, las mujeres, los ancianos y los niños. Los niños...
Están gritando porque sus asesinos jamás pagaron por su crimen. Sus asesinos son grandes hombres a los ojos del mundo. Y sin embargo, ellos no existen.
Nadie recuerda a las víctimas de aquella masacre. Nadie hace películas lacrimógenas. Nadie escribe novelas sobre los niños de Dresde. Nadie pide justicia.
Por eso sus almas siguen gritando. Por eso Dresde estará siempre ardiendo, aunque ya no esté cubierta de cenizas.
No gritan por el dolor. No es el fuego aliado lo que provoca sus lamentos.
Tampoco les hace gritar el miedo, no. A pesar del horror de ver cómo todos los tuyos arden. Todos tus vecinos, las mujeres, los ancianos y los niños. Los niños...
Están gritando porque sus asesinos jamás pagaron por su crimen. Sus asesinos son grandes hombres a los ojos del mundo. Y sin embargo, ellos no existen.
Nadie recuerda a las víctimas de aquella masacre. Nadie hace películas lacrimógenas. Nadie escribe novelas sobre los niños de Dresde. Nadie pide justicia.
Por eso sus almas siguen gritando. Por eso Dresde estará siempre ardiendo, aunque ya no esté cubierta de cenizas.
11 feb 2014
Patriotas, soberbias e incorregibles Only the person who is able to conqueer freedom daily is worthy of it
"Only the person who is able to conquer freedom daily is worthy of it"
Nacimos con ese espíritu inconformista que desde los inicios de nuestra andadura nos ha hecho disfrutar de aquellos valores que llaman perdidos, de valores que muchos han desechado en favor de lo políticamente correcto.
Nosotras fijamos un punto de partida y una base clara, constante e incorregible, sin bagajes ambiguos para agradar a tal o cual opinión, más o menos pública.
Nosotras sabemos lo que es la persecución, pero aquella que es diaria. Hemos sufrido y hemos sangrado por elegir la verdad, elegir el sí a la Patria, el sí a nuestra Europa. En definitiva dando el sí a una doctrina ideológica que en su día funcionó eficazmente sacando a un pueblo entero de la miseria absoluta, devolviéndole carácter y orgullo creador.
Conocemos mejor la jungla de asfalto, donde todo traidor puede enarbolar su falsa bandera, donde hordas enteras hacen alarde de su cobardía a diario, usando mil excusas para venderse a mil putas democracias distintas, unas más rojas y las otras más modernas. Y a pesar de todo preferimos permanecer aquí fuera, solas, sin ningún partido aparentemente filantrópico detrás, con ganas de venderte la misma milonga de ahora así y ahora asá. Sí, hemos sido vejadas y agredidas, traicionadas y decepcionadas y hemos permanecido en pie, siempre ofreciendo pronta y contundente respuesta, portando la misma convicción con fe absoluta e inquebrantable.
¿Y por qué? por que luchamos por la libertad con una determinación de hierro y con un convencimiento absoluto y por que aborrecemos el patetismo detrás del cual se escudan muchas.
Las palabras son fáciles de plasmar pero más difícil resulta demostrar valentía, coherencia e ingenio en combate, por que no os equivoquéis el combate ha de ser diario y en tiempos como los que nos han tocado vivir, ha de ser cada día más arduo y más efectivo. Al final, la demagogia dejémosla sierva en manos de otras. Mientras, seguiremos aguantando con la misma decisión y el mismo fuego avivando nuestra intransigencia pero, en el terreno de la vida real, donde una se lo juega todo, donde los niños pasan hambre y donde toca partirse la cara, junto solo a aquellos que entienden esta vil realidad. Es allí donde nosotras estamos más a gusto, por que al fin y al cabo nos declaramos hijas de la revolución, la revolución de la resistencia, que no entiende de conformismos estéticos ni de suavidad ideológica sino que reconoce su verdadera fortaleza y su nexo de unión para afirmar ¡VICTORIA! La Patria nos pertenece y a ella debemos defender para conseguir nuestro más sagrado derecho: la libertad.
¡Patriotas, soberbias e incorregibles!
P.D.: ¡Sieg Heil!
Nacimos con ese espíritu inconformista que desde los inicios de nuestra andadura nos ha hecho disfrutar de aquellos valores que llaman perdidos, de valores que muchos han desechado en favor de lo políticamente correcto.
Nosotras fijamos un punto de partida y una base clara, constante e incorregible, sin bagajes ambiguos para agradar a tal o cual opinión, más o menos pública.
Nosotras sabemos lo que es la persecución, pero aquella que es diaria. Hemos sufrido y hemos sangrado por elegir la verdad, elegir el sí a la Patria, el sí a nuestra Europa. En definitiva dando el sí a una doctrina ideológica que en su día funcionó eficazmente sacando a un pueblo entero de la miseria absoluta, devolviéndole carácter y orgullo creador.
Conocemos mejor la jungla de asfalto, donde todo traidor puede enarbolar su falsa bandera, donde hordas enteras hacen alarde de su cobardía a diario, usando mil excusas para venderse a mil putas democracias distintas, unas más rojas y las otras más modernas. Y a pesar de todo preferimos permanecer aquí fuera, solas, sin ningún partido aparentemente filantrópico detrás, con ganas de venderte la misma milonga de ahora así y ahora asá. Sí, hemos sido vejadas y agredidas, traicionadas y decepcionadas y hemos permanecido en pie, siempre ofreciendo pronta y contundente respuesta, portando la misma convicción con fe absoluta e inquebrantable.
¿Y por qué? por que luchamos por la libertad con una determinación de hierro y con un convencimiento absoluto y por que aborrecemos el patetismo detrás del cual se escudan muchas.
Las palabras son fáciles de plasmar pero más difícil resulta demostrar valentía, coherencia e ingenio en combate, por que no os equivoquéis el combate ha de ser diario y en tiempos como los que nos han tocado vivir, ha de ser cada día más arduo y más efectivo. Al final, la demagogia dejémosla sierva en manos de otras. Mientras, seguiremos aguantando con la misma decisión y el mismo fuego avivando nuestra intransigencia pero, en el terreno de la vida real, donde una se lo juega todo, donde los niños pasan hambre y donde toca partirse la cara, junto solo a aquellos que entienden esta vil realidad. Es allí donde nosotras estamos más a gusto, por que al fin y al cabo nos declaramos hijas de la revolución, la revolución de la resistencia, que no entiende de conformismos estéticos ni de suavidad ideológica sino que reconoce su verdadera fortaleza y su nexo de unión para afirmar ¡VICTORIA! La Patria nos pertenece y a ella debemos defender para conseguir nuestro más sagrado derecho: la libertad.
¡Patriotas, soberbias e incorregibles!
P.D.: ¡Sieg Heil!
10 feb 2014
9 feb 2014
Toñín
Aquella mañana se había desatado el infierno. Después de dos horas de bombardeo, los rusos llegaban en oleadas interminables. Pensaban que no quedaría nadie dispuesto a plantar cara a semejante despliegue, pero ni la desventaja de 10 contra 1, ni la falta de artillería y apoyo aéreo, ni los 25º bajo cero de aquel 10 de febrero habían conseguido amilanar a los españoles. No se rendían. Estaban teniendo muchas bajas, si. Pero resistían y peleaban con una fuerza impresionante.
El joven soldado Antonio Ponte Anido, Toñín, había recibido un balazo. Pero aún podía caminar, así que le ordenaron retirarse y pedir refuerzos.
Y en ello estaba cuando se percató de que un carro ruso había entrado en las líneas españolas. Varios compañeros habían intentado neutralizarlo, pero no lo conseguían. Y el T-34 se estaba acercando al hospital donde se refugiaban los heridos españoles.
Podía haber continuado su camino. Haberse puesto a salvo y cumplir órdenes. Pero un pensamiento fugaz hizo centellear sus ojos azules. ¡Ahora o nunca! Corrió hacia el coloso de acero soviético y activó una mina en sus cadenas. Toñín era zapador. Sabía que la explosión lo mataría. Pero sus compañeros estarían a salvo.
Y así fue. Antonio Ponte Anido entregó su vida en un acto heroico y admirable. Un Héroe de 20 años.
Casi 70 años después de aquella gesta, Carmen Chacón ordenaba la retirada de todas las placas que llevaran el nombre del joven Ponte Anido de los cuarteles españoles. Y los mandos militares acataron el desvarío de la ministra. El ayuntamiento de Coruña también retiró su nombre de la calle donde había nacido.
Y después de conocer la historia de aquel Héroe, y de comprobar cómo la clase gobernante desprecia de forma miserable y cobarde su memoria, parece que sólo se puede sentir rabia y vergüenza. Pero en realidad el sentimiento más fuerte es el de orgullo. Orgullo por aquel muchacho y su hazaña. Orgullo por la División Azul. Porque aquellos Héroes eran españoles. Y porque sus nombres jamás serán olvidados, por mucho que se empeñen estos traidores.
El joven soldado Antonio Ponte Anido, Toñín, había recibido un balazo. Pero aún podía caminar, así que le ordenaron retirarse y pedir refuerzos.
Y en ello estaba cuando se percató de que un carro ruso había entrado en las líneas españolas. Varios compañeros habían intentado neutralizarlo, pero no lo conseguían. Y el T-34 se estaba acercando al hospital donde se refugiaban los heridos españoles.
Podía haber continuado su camino. Haberse puesto a salvo y cumplir órdenes. Pero un pensamiento fugaz hizo centellear sus ojos azules. ¡Ahora o nunca! Corrió hacia el coloso de acero soviético y activó una mina en sus cadenas. Toñín era zapador. Sabía que la explosión lo mataría. Pero sus compañeros estarían a salvo.
Y así fue. Antonio Ponte Anido entregó su vida en un acto heroico y admirable. Un Héroe de 20 años.
Casi 70 años después de aquella gesta, Carmen Chacón ordenaba la retirada de todas las placas que llevaran el nombre del joven Ponte Anido de los cuarteles españoles. Y los mandos militares acataron el desvarío de la ministra. El ayuntamiento de Coruña también retiró su nombre de la calle donde había nacido.
Y después de conocer la historia de aquel Héroe, y de comprobar cómo la clase gobernante desprecia de forma miserable y cobarde su memoria, parece que sólo se puede sentir rabia y vergüenza. Pero en realidad el sentimiento más fuerte es el de orgullo. Orgullo por aquel muchacho y su hazaña. Orgullo por la División Azul. Porque aquellos Héroes eran españoles. Y porque sus nombres jamás serán olvidados, por mucho que se empeñen estos traidores.
7 feb 2014
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